
Según una de mis compañeras de trabajo que es psicóloga, tengo un tipo de personalidad obsesivo compulsiva, dato que no me sorprende mucho pues luego de vivir 26 años conmigo misma me había dado cuenta de eso un poco. Pero hay algo que si me intriga en ocasiones y es lo importante que en mi vida se ha vuelto la palabra “Delete” o borrar. Un ejemplo, cuando anoto en mi celular o teléfono móvil el numero de un tipo que me gusta pero el que después de una semana no me ha llamado, lo borro o delete de mi directorio para evitarme cualquier oportunidad de llamarlo y quedar como la que lo busca. Así mismo cuando tengo el número de una persona con la que no me hablo a veces sino solo para pedir favores también los borro en tardes en que no tengo que hacer mayor cosa. En que problema tan grande me he metido a veces por eso de borrar los teléfonos, por un lado porque de pronto los necesito urgente y por el otro por todas las explicaciones que tengo que dar a la persona cuyo numero ha sido borrado cuando me la vuelvo a encontrar y no tengo ninguna razón medianamente normal que darle (una vez le pedí a un man el teléfono como cuatro veces, ya al final no me lo dio). Ni mencionar los emails de buenos contactos que he borrado debido a que no responden mis correos con prontitud. Pero no se crea que no he cambiado un poco, recientemente me paso algo de eso con uno de mis contactos virtuales, lo contacte y no recibí respuesta, estuve a punto de borrarlo pero no, me contuve y de hecho logre entender que no es necesario borrar a alguien para aceptar que uno pasa a ser alguien pasivo en sus recuerdos, borrar o delete no significa desaparecer, porque de hecho las cosas aun están ahí, lo malo o lo bueno es que el papel protagónico de uno no se sigue representando como uno espera.